Cuando hablar, no es un problema…

Muchas veces se nos ha dicho que no se debe hablar más de la cuenta, que solamente vale hablar cuando se tenga “algo” que decir y que en general, la discreción es un valor muy preciado. Algo con lo que concuerdo, pero qué pasa cuando por ser taaaan callados, tan discretos, tan temerosos, perdemos oportunidades que la vida nos puede brindar. Y luego decimos, “Si yo hubiera hablado”, “si yo algo hubiese dicho”…muchas personas, acontecimientos, ofrecimientos, se quedan diluidos y perdidos para siempre.

Cuento esto, porque durante el tiempo que llevo en este país, me he dado cuenta de las cosas que he hecho, que tampoco son taaaantas, pero sí algo es. Y para mí es importante. Si yo me hubiese quedado en mi ostracismo, pensando que son sólo hobbys, que sólo es para mí, que para qué comentar algo que “supuestamente” a nadie importa, muchas de aquellas cosas que he hecho, habrían quedado en el cajón de los “me gustaría” o los “yo quisiera”.

¿A qué viene esta reflexión?, simplemente que cuando somos concientes del mundo en que estamos, con todas sus cosas malas, pero con su infinidad de bondades, nos vamos dando cuenta del insignificante espacio que ocupamos en este universo. Espacio que por pequeño , no deja de ser importante. Que la vida es más que respirar, comer, dormir, y estar inmersos en la locura del trabajo y los problemas cotidianos. Que todos y cada uno, tenemos modestas y grandes misiones en el mundo y que cada persona atesora un sueño, que se debe empeñar en realizar. No estamos sólo para contarles a nuestros hij@s y niet@s lo que nos hubiera gustado ser o hacer.

Así que, la próxima vez que compartamos con alguien, sería bueno hablar también de nuestros sueños, de lo que nos impulsa en la vida y cómo saben si la Divinidad, el Universo, la Energía que mueve este mundo, nos está enviando a la persona indicada que nos ayudará a que esos anhelos se hagan realidad :”Todos somos uno”.

Linda semana.

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Cabeza funcionando a mil

Cuando vienen esos días en que todo se quiere hacer, pero que nada resulta…porque nuestra cabeza está ocupada con mil ideas y una tras otra quieren interponerse y ganar por ser la primera en ser ejecutada…

Lo que sé es que quiero pintar, quiero ilustrar, quiero encontrar un estilo propio…osea nada y todo. Miro y miro lo que hacen otros, buscando esa inspiración,soñando que a mí también me va a tocar la varita mágica de la inspiración. Lo cierto y muy cierto, es que tengo en dos meses y medio más una exposición fijada. La primera, la más importante creo…o la que se recordará como un hito o un completo fracaso. No tengo miedo, quiero pensar que no lo tengo, Pero veo el trabajo que otros han hecho y trago saliva…Sin embargo, pienso que si no nos atrevemos ahora, cuándo entonces?

Estoy en la mitad de mi vida. Supongo…y ésta no deja de sorprenderme. Nunca me imaginé estar viviendo en otro país y aquí estoy. Nunca imaginé tantas cosas que ahora son una realidad, regalos maravillosos de la vida. Y digo, a qué temer?

El que no corre riesgos, nunca sabrá que hay al otro lado de la pandereta. Eso pienso. Pienso eso y mil cosas, mientras mi cabeza me ordena escribir esta especie de desahogo, otra parte de mi mente, va creando bocetos, colores, rostros, mujeres, cuerpos en actitudes variadas, mensajes hermosos, algo que vaya calando el alma del espectador. Y ahí están , pero no se ejecutan…uufff…cabecita, cabecita, déjame trabajar…

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Musa

Suiza , país inspirador

Nunca se sabe lo que puede pasar cuando se está inspirada…uno escribe y escribe como poseído, pero siempre , siempre hay que tener en cuenta que las redes son traicioneras o que el teclado ,pese a lo lindo y simpático que parezca, nos puede jugar una mala pasada…como hace una semana, en donde escribí todo lo que quería contar acerca de mis experiencias en este país y de pronto,,,una tecla, una teclita…hace que no guarde los cambios y todo se pierda.

En fin, quizás el destino me avisaba que no debía contar tanto, que para qué. Solo me resta decir que este país me tiene absolutamente inspirada…Suiza. Una maravilla, un gran y ordenado jardín, quizás muy ordenado por momentos, pero que me ha servido para calmar mis ansias, para crecer, para desarrollarme como madre en un país extraño, para descubrir nuevas potencialidades escondidas en mi. Continue reading